Somines no soporta más grietas

L.N.E. – Los vecinos se movilizan contra la ampliación de la cantera de Llera y denuncian los desperfectos que la explotación causa en sus viviendassomines1
 
María Josefa García muestra una de las grietas en su casa de Somines. lorena valdés

Somines (Grado), Lorena VALDÉS

«Vine a vivir a Somines en busca de tranquilidad y, al final, si nadie lo impide, nos tendremos que ir de aquí, no podemos tener una cantera a 100 metros de nuestra casa». Éste es el testimonio de Carmen Tamargo, quien no está dispuesta a tirar la toalla en su empeño de que el gobierno local reconsidere su decisión de recalificar un terreno de 240.000 metros cuadrados -una cuadrícula minera- para ampliar la explotación del Peñón Malpica de la firma Cantera Industriales del Bierzo (Catisa).

«Ningún político ha venido a informarnos de nada, nos enteramos a través de internet. Compramos esta casa en 1992 porque yo padezco varias enfermedades graves y el médico me recomendó vivir en un lugar donde pudiera estar tranquila. En estos años la hemos ido arreglando poco a poco con mucho esfuerzo y ahora nos dan este mazazo. No es justo», concluye la vecina, que ya ha recogido más de 1.500 firmas entre vecinos del concejo moscón para presentar en el Ayuntamiento.

La noticia de la ampliación de la cantera ha caído como un jarro de agua fría entre los vecinos de Llera, Somines y Nalió, que ya han denunciado en numerosas ocasiones el impacto que esta explotación causa en su entorno. «Sufrimos a diario grandes temblores en nuestra casa, que está llena de grietas. Se despegan las baldosas y tenemos apuntaladas las paredes. Tememos que cualquier día esto se venga abajo. Además, mi marido sufre estrés y crisis de ansiedad a causa de esta situación, que es insostenible».

María Josefa García, vecina de Somines, llevó a los tribunales en 2005 los desperfectos producidos en su vivienda a causa de la explotación de la cantera. El juez no les ha dado la razón, pero han recurrido ante la Audiencia provincial y «esperamos que se haga justicia». Las paredes de la casa de María Josefa García y su marido, José Luis Pérez, son un diario en el que se pueden leer todos los desperfectos que ellos achacan a las explosiones de la cantera. «Es una forma de desahogarnos ante tanta impotencia y que todo el mundo vea por lo que estamos pasando», explica la vecina.

Los afectados denuncian en sus alegaciones que «no se trata de una ampliación de la cantera existente, sino de una nueva explotación. La separación entre la cantera de Llena y la nueva zona a explotar es de 900 metros; lo que pretenden es unirlas a través de una pista».

Somines se resiste a nuevas grietas, a más polvo y baches en el camino a sus casas y a perder el encanto natural que aún queda en lo que ellos consideran «un pueblo tocado por la cantera».

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